El club de surf más antiguo de Andalucía
Hablar de surf en Chiclana de la Frontera es, inevitablemente, hablar de La Laja Surf Club.
Hablar de surf en Chiclana de la Frontera es, inevitablemente, hablar de La Laja Surf Club. Fundado a finales de los años ochenta y formalmente inscrito en 1992, el club fue una de las primeras estructuras organizadas que dieron forma al surf local cuando todavía era visto como una práctica marginal, alejada del reconocimiento social que hoy tiene.
En aquellos años, el surf en la costa chiclanera era terreno de unos pocos pioneros que exploraban el litoral con curiosidad, intuición y muchas horas de observación del mar. La falta de información, previsiones meteorológicas o infraestructuras obligaba a aprender directamente del entorno: leer los vientos, entender las corrientes y descubrir rompientes que hoy forman parte del imaginario surfero andaluz.


PIONEROS
Entre esos primeros surfistas se encontraba un grupo heterogéneo de locales que acabarían siendo claves en la consolidación del surf en la zona: Miki, Miguel Virués, Alberto Moreno, Jimmy, Valerio, Víctor Cachito, Peruano, Pedro Pereira y otros tantos que compartían sesiones, viajes y una misma manera de entender el surf como algo colectivo.
Fue este grupo el que exploró y dio a conocer spots como La Hierbabuena o el río de Barbate, ampliando el mapa surfista de la provincia.
La Laja Surf Club toma su nombre de una rompiente sobre fondo de roca situada frente a la primera pista de La Barrosa, a casi un kilómetro de la costa. Una ola exigente y poco accesible que, durante años, solo pudo surfearse con apoyo logístico.
Para facilitar el acceso, el club logró la cesión de embarcaciones municipales procedentes del evento Mundo Vela de 1992, permitiendo sesiones regulares en este enclave singular.


En un contexto en el que el surf no contaba con reconocimiento federativo, el club tuvo que inscribirse bajo la modalidad de vela para poder existir legalmente como entidad deportiva.
Aun así, su actividad fue creciendo: se organizaron los primeros campeonatos locales, se promovieron encuentros surferos y se establecieron colaboraciones con tiendas especializadas como All Peruvian, Surf World, Étnica o Esencia, además del apoyo de empresas locales como Maderas González o el Hostal Noli.

Con el paso de los años, nuevos clubes y promotores fueron sumándose al panorama local, renovando la escena y ampliando la oferta de eventos y competiciones, incluidas pruebas provinciales y del circuito andaluz.
La Laja Surf Club también evolucionó, con cambios en su directiva y una nueva generación que tomó el relevo, manteniendo vivo el espíritu con el que nació: compartir conocimiento, respetar el entorno y entender el surf como una forma de comunidad.
El desarrollo del club también se reflejó en su identidad visual. El logotipo de La Laja Surf Club fue diseñado por Miguel Virués, uno de los miembros fundadores, convirtiéndose con el tiempo en un símbolo reconocible del surf chiclanero.
Aquellas primeras camisetas, serigrafiadas de manera casi artesanal, ayudaron a reforzar el sentimiento de pertenencia y a dar visibilidad al club dentro y fuera de la provincia.


Hoy, La Laja Surf Club forma parte de la historia viva del surf en Andalucía, no solo por sus logros deportivos o por los lugares que ayudó a descubrir, sino por haber sido una de las semillas que permitieron que el surf dejara de ser algo marginal para convertirse en una cultura plenamente arraigada en la costa de Chiclana.
Texto: Miguel Virués

