Sumatra – Mentawai 2024
En mayo de 2024, un grupo de surfistas chiclaneros puso rumbo a uno de los destinos más míticos del planeta: las islas Mentawai, en Indonesia.
Un viaje soñado durante años que finalmente se convirtió en realidad entre tablas, nervios, madrugones y muchas ganas de compartir olas.
Más allá de los tubos perfectos y los arrecifes afilados, la experiencia fue mucho más que un simple surf trip. Fue convivencia, risas en cubierta, sesiones intensas y atardeceres que quedan grabados para siempre.

La aventura empezó incluso antes de llegar a Mentawai.
Muchos hicimos escala en Bali, donde pudimos entrar en calor con un swell interesante antes de continuar hacia Padang, la ciudad desde la que parten los barcos hacia el archipiélago.
La expedición estaba organizada por Vicente García, de Oasis Surf Club, que puso muchísima ilusión para que todo saliera adelante. Nuestro guía sería David, del King Millennium, aunque navegaríamos en el Ombak Kabau, un barco de madera antiguo pero con mucho encanto.
Zarpamos de noche rumbo a Mentawai en una travesía de unas quince horas. La lluvia caía con fuerza y el cansancio del viaje se mezclaba con los nervios por lo que estaba por venir.
Entre bromas y comentarios de “¿dónde hemos acabado?”, las ganas podían con todo. Poco a poco el grupo fue encontrando su sitio en el barco, intentando dormir mientras el mar marcaba el ritmo del comienzo del viaje.

“Entre bromas de ‘¿dónde hemos acabado?’ y mucha ilusión, comenzó el viaje.”

La primera parada fue Hideaways. No estaba grande, tres o cuatro pies, pero la izquierda abría perfecta: seca, rápida y con un tubo precioso.
En el agua se notaban las ganas acumuladas de los primeros baños. Allí llegó uno de los momentos más especiales cuando Naranjito empezó a surfear con esa energía tan suya, enlazando aéreos y tubos nada más entrar al pico.
Verlo surfear así, con la situación personal que atravesaba, fue profundamente motivador para todos.
Después pusimos rumbo a Burger World, donde pasamos tres noches.
El swell no acompañaba demasiado en el resto del archipiélago, pero este spot tiene algo especial: sigue funcionando cuando en otros sitios falta tamaño.
La ola rompía justo delante de un palmeral perfecto y barría el arrecife muy pegada a la orilla, dibujando paredes largas y limpias que se disfrutaban incluso desde el barco.
Fueron días de entrar y salir del agua, comer mirando al pico, pescar, saltar desde cubierta o visitar la isla. A veces el viaje no va solo de olas perfectas, sino de con quién las compartes


Más adelante el viaje continuó por otros spots del archipiélago.
HT’s ofrecía derechas de clase mundial, con una entrada suave y un tubo potente que terminaba sobre la famosa “mesa del cirujano”.
Desde allí enlazamos sesiones muy buenas en Lances Left. Recuerdo una especialmente sólida, con siete u ocho pies y la ola corriendo limpia por toda la sección.
Las sesiones se mezclaban con la vida en el barco: risas constantes, historias compartidas y momentos que hacen que un surf trip sea algo más que surf.
“A veces un surf trip no va solo de olas perfectas, sino de con quién las compartes.”
El grupo estaba completamente unido. Entre surf, música y anécdotas, el barco se convirtió en una pequeña familia flotante.
En Pagai Sur llegamos a Thunders, donde pasamos dos noches.
Allí sí aparecieron sesiones realmente buenas. El mar subió hasta siete u ocho pies y nos regaló baños largos e intensos con atardeceres memorables.
Texto : Alex Pineda

